Empanadas Argentinas El Trébol se estrenan en el teatro

//Empanadas Argentinas El Trébol se estrenan en el teatro

Empanadas Argentinas El Trébol se estrenan en el teatro

El actor Iñaki Agustín ofrece empanadas argentinas durante su espectáculo, porque ‘el clima de saborear, asegura, crea un ambiente distendido, favorece la escucha relajada del público, su concentración y todo fluye para que entre el mensaje’

Un encuentro casual bastó para que el artista argentino Iñaki Agustín irrumpiera en la vida de Pizzería El Trébol. Imposible resistirnos a su ilusionante propuesta de compartir nuestras artesanales empanadas argentinas con el público de su innovador espectáculo POR ESTE AMOR Cabaret Tanguero, en la sala Intruso Bar, en el madrileño Barrio de Chueca.

Le seguimos en su próxima función, el jueves 28 de noviembre, sintiéndonos parte de una apasionante ‘historia de amor de atrás para adelante’, a ritmo de tangos y personalísimos monólogos. Una velada informal cargada de tonificantes sensaciones, que durante una hora evocará el animado ambiente teatral de la calle Corrientes de Buenos Aires.

Os participamos la sincera entrevista que, recién, nos ha concedido el actor. Con abierta naturalidad descubre su proceso artístico, sus motivaciones profesionales y personales y la intensidad emocional de su honesta obra.

En tu espectáculo POR ESTE AMOR hay un antes sin y un después con El Trébol. También una historia que te invitamos a compartir…
Empezó por casualidad. Cuando regreso en bicicleta de impartir clases en Central de Cine, bajo por la calle Cruz. Me habían hablado de El Trébol, en concreto, de su pizza Fugazzeta, porque encontrás una Margarita en muchos lugares, pero Fugazzeta en Madrid no es tan común. Un día, a media cuadra, antes de llegar a su pizzería, escucho una voz, con un timbre como de radial argentino, previo mil nueve noventa, previo internet, previo masificación de los medios, timbrada entre los ojos, como que no respira… muy porteño. Esa voz me puso como en mood y supe que ya estaba cerca de la pizzería argentina El Trébol. Me pareció ¡fantástico! Y me hizo pensar en el paralelismo de mi show, que, como la comida argentina, no es solo lo que está a la vista, es lo que olés, lo que oís, lo que sentís y cómo está presentado.

¡Había que probar esa Fugazzeta!
Fue en uno de esos esos días que necesitás una mantita, porque ‘¡ay que semanita he tenido!’, y pensás en qué te puede a hacer sentir mejor para darte ese confort  ‘de casa’ cuando tu mamá no está. Así que me dije: ¡ya está, me voy a comer una pizza fugazzeta a El Trébol! Mientras esperaba a que me sirvieran, me ofrecieron empanada de carne argentina cortada a cuchillo y cerveza Quilmes. ¡Me pareció un plan redondo! Me llevé el pedido a casa y ahí empezó la cita conmigo mismo y su empanada. Desde entonces, El Trébol es mi parada recurrente cuando acudo a los Yelmo Cine.

Me pareció interesante el desafío, como artista, de estar haciendo el espectáculo al mismo tiempo que estar pendiente de si a alguien le faltá bebida o algo de comer

¿Qué te motivó a incorporar nuestras empanadas argentinas en tu función?
Parte un poco de quién soy yo. Soy actor, cantante y coreógrafo, pero también trabajé muchos años en Nueva York de camarero, de jefe de mozos y de catering. Contestás a la gente, le servís, arreglás la mesa, estás atento a cómo el camarero sirve por la izquierda, si está recogiendo de a un plato de a dos… estás viéndolo todo. Y me pareció interesante el desafío, como artista, de estar haciendo el espectáculo al mismo tiempo que estar pendiente de si a alguien le faltá bebida o algo de comer. Es como trasladar mi temperamento de anfitrión, interpretado también en mis actuaciones en New York, como Lumière en La Bella y La Bestia o como EmCee, el maestro de ceremonias de Cabaret. Es un rol muy natural mío, que exacerbo en beneficio de la historia que quiero contar.

Por otro lado, hoy en día tenemos menor nivel de atención, nos distraemos fácilmente y me pareció que era más amable crear un ambiente distendido, porque, contra todo pronóstico, facilita mucho más la concentración. Cuando hay comida o una experiencia que trasciende, el ver y el escuchar conduce mejor a asimilar lo que estás viviendo.

Durante mi espectáculo, quien quiere se sienta o se queda de pie; si tienes sed, te pides una cerveza; llegas comiendo, te vas comiendo… Todo fluye para que entre el mensaje, para que el espectador se quede pensando en una frase o en algo que le retumbe en la cabeza. De alguna manera, es estimulante conducir la experiencia del espectador, guiarle finalmente hasta donde yo quiero llevarle: a que escuche relajado, se sienta cómodo, atendido y querido.

¿Cubrió tus expectativas el primer encuentro del público con las empanadas argentinas?
Yo doy puertas del espectáculo y espero unos minutitos de gracia. En general, la gente llega con la excitación propia de acudir a un nuevo show: está a la espera, habla, habla, habla y socializa. Pero ese día, de repente, ahí estaban los espectadores con la empanadita, calladitos… Y, en voz alta, me salió un espontáneo ‘¡qué silencio!’, que desencadenó sus risas. Se generó ese clima de ‘saborear’ que yo estaba buscando y me hizo pensar en armar el espectáculo de otra manera. Antes lo empezaba con el tango El Firulete, a modo de presentación, para alivianar con un poquito de humor y de picardía. A partir de ahora, cada jueves, aprovecharé ese silencio para presentar de otra manera el espectáculo.

Dejamos ahí instalada la curiosidad y entremos de lleno en lo importante: POR ESTE AMOR. Escrita y dirigida por ti ¿está inspirada en el tango o el amor es su motor?
Creo que es una combinación. Siendo expatriado y en el desarraigo, empiezan a cobrar otro significado las cosas nuestras. Mi casa no era particularmente tanguera ni musical, pero de mi etapa de ocho años en Estados Unidos, recuerdo el momento, en el que durante mi intervención en el musical ‘El violinista sobre el tejado’, me llegaron desde la orquesta las melodías de un acordeón calentando. Su timbre me removió y ahí como que me empezó a picar.

Atado a esto, y con la edad, ya tienes una experiencia de amor -que por ahí se rompe el corazón-. Es entonces cuando las canciones tangueras, que parecían tan alejadas, de repente, empecé a entenderlas y a identificarme con sus letras. Me pasó en particular con el Tango Uno de Santos Discépolo y Mariano Mores: lo canté y por la mera música, sin interpretar, me generó una emoción especial. Al mismo tiempo, encontré mi voz de barítono en la tesitura en la que están cantados los tangos. Empecé a escuchar, a preguntar, a tomar clases de tango, a ir a milongas, a entenderlo; elegí unas canciones y les empecé a encontrar como un hilo… mi guión.

Me pareció estimulante construir una historia de amor hacia atrás, yendo desde el despecho al enamoramiento; viendo dónde enganchaba cada una, escribiendo los textos en medio y atado todo al psicoanálisis y la terapia. La terapia, en realidad, me ayudó a resignificar situaciones y entenderlas de otra manera, a dar vuelta las palabras. Aunque, como un buen psicoanálisis, POR ESTE AMOR no pretende dar una lección de vida ni adoctrinar, simplemente invita a mirar la vida desde otro punto de vista, con otro acento.

¿Acento… entre el drama y la comedia?
Sí, en ese momento de ‘no me quiere, que yo nunca más, que nadie me va a querer, cómo voy a amar de vuelta…’; en ese estado en que sentís así de fuerte y llega la psicóloga y te corta la neurosis para que puedas seguir.

Tus canciones, tus monólogos comparten escenario con la música en directo del pianista argentino Juan Sánchez.
Es la otra mitad del show, nos complementamos y me sigue muy bien. Es un músico virtuoso, con una carrera artística variada y ecléctica, que interpreta desde el tango más tanguero a versiones de tango con toque jazzero con el que me identifico. Es más melódico y llega fácilmente al público. Juan me ayudó musicalmente con el gusto y las tonalidades para que mi voz enganchara mejor y luciera más. Sin ser de familia tanguera ni tener una trayectoria profesional tanguera, los dos sentimos que nos llegó el momento del tango.

«Yo no preparo el ‘un, dos, tres y ¡chiste!’. Como intérprete, en muchos momentos me río por no llorar, me río de las contradicciones o de lo ridículo que fui»

Desde el escenario, ¿alcanzas a sentir a los espectadores, sus emociones, sus silencios?
POR ESTE AMOR mezcla el drama y la comedia liviana y tiene momentos en los que percibo que los espectadores siguen tu historia y que les sale la participación. Conforme estuve más cómodo con el show y tuve la oportunidad de actuar en cabarets y cafés concert, con el público muy de cerca, pude abstraerme, mirarlo y sentirlo más.

En concreto, la sala Intruso Bar me permite dirigir la mirada y generar espacios: cuando miro para un lado me dirijo al amor que se fue; si me dirijo hacia el lado opuesto es el amor que viene.

Yo no preparo el ‘un, dos, tres y ¡chiste!’. Como intérprete, en muchos momentos me río por no llorar, me río de las contradicciones o de lo ridículo que fui… Y, desde luego, disfruto y me divierte comprobar que a cada uno le pega algo diferente: a unos les hace reír ese ridículo, a otros muchos las intervenciones más secas de la psicóloga.

Para atraer al público, también voy eligiendo frases entre mis canciones y buscando gente a quien cantarle cada una. Es lo que tiene de lindo el espectáculo en vivo, que te pueden estar cantando a ti también.

Finalizado el espectáculo, ¿qué esperas de tu público?
Lo que tiene el teatro en vivo es que es una ‘construcción’. Yo estoy interpretando, pero el teatro sucede entre lo que hago y lo que el espectador ve: está justo en el medio. Y cada público es diferente, cada día es diferente. Hay días más fríos, otros de más calor, unos días estoy más suelto, más nervioso, más histérico, más en mi cabeza… y lo mismo el espectador.

Por eso, termino el show invitando a que, si les gustó o lo quieren recomendar, trasmitan qué sintieron, qué frase les quedó o qué momento les chirrió o en qué no estuvieron de acuerdo. Porque me parece que compartir cómo se vivenció el momento genera más impacto que un me gusto o no me gustó: contribuye a crear una cultura de espectador activo.

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POR ESTE AMOR – Cabaret Tanguero
FUNCIÓN
: JUEVES, 28 de noviembre / 20:00h
SALA: Intruso Bar – Augusto Figueroa 3 – Chueca -Madrid
ENTRADA ANTICIPADA 8€ en Mutick
VENTA EN TAQUILLA 10€

By | 2019-11-27T22:26:57+00:00 noviembre 26th, 2019|Eventos|0 Comments

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